Pamela: “El lipedema deterioró mi calidad de vida”

featured-image

Acumulación de grasa, dolor de piernas, retención de líquido, ejercicios sin resultados. Los síntomas son múltiples y todos producen una alteración en la calidad de vida. Sin duda, el lipedema causa un golpe a la autoestima en miles de mujeres que lo padecen y que no han recibido tratamiento. ¿Empeora? Sí. ¿Afecta física y emocionalmente? Por supuesto. Por eso, Pamela quiso compartir su testimonio de cómo esta patología poco conocida sí tiene solución:  

Todo partió cuando Pamela, a los 28 años, comenzó con un dolor constante en las piernas, cuya molestia se concentraba aún más en las pantorrillas. No le prestó mucha atención, hasta que pronto se dio cuenta que se sumaban otras señales: acumulación desproporcionada de grasa en las extremidades, hinchazón de piernasretención de líquido y excesiva celulitis, especialmente en la zona de las rodillas, que bajo ninguna dieta o ejercicio disminuía. Al contrario, esta diferencia era cada vez más notoria. 

“Evolucionó rápidamente y, lo peor, es que empeoraron los dolores. Físicamente es un desastre. Los paseos de caminata eran una tortura. Sentía que mis piernas pesaban demasiado y que mis pantorrillas se iban a abrir en cualquier momento”, recuerda. 

A este desgaste físico, se suma el emocional que, según cuenta Pamela, le sigue afectando porque llevó consigo mucho tiempo de inseguridad. “Personalmente me afectó y mi autoestima bajó considerablemente. Por años usé vestidos que llegaban hasta el suelo y buscaba mangas ¾ porque también quería disimular el notorio grosor de mis brazos. ¡Jamás mostrar mis piernas, eso era una ley!”, agrega.

Lipedema: por fin existe un diagnóstico

Con el tiempo, Pamela no esperó más y consultó con un especialista. Así fue como llegó donde un cirujano vascular que la enfrentó por primera vez con la palabra lipedema

A esa altura, el dolor y aumento de volumen de todas sus extremidades estaban en un punto en que afectaban su diario vivir, por lo que decidió iniciar los tratamientos cuanto antes. 

“Partí con masajes de drenaje con un kinesiólogo, los cuales mantengo hasta el día de hoy. Ayudan bastante a mantenerme porque, al ser crónico, debo ser constante”, dice. 

A pesar de la persistencia, los masajes por sí solo no fueron suficientes, lo que llevó a Pamela a indagar mucho más. Así llegó donde el doctor Nicolás Pereira, cirujano plástico y reconstructivo, experto en lipedema. 

“La primera vez que visité a Nicolás fui tremendamente feliz. Conversar con él me entregó mucha seguridad y esperanza de poder mejorar en lo que más me importaba: aliviar el dolor. En un segundo plano, estaba lo estético que, en mi caso, los resultados fueron mucho mejor de lo que esperaba, ya que mis piernas se veían bien deterioradas”, destaca. 

Cirugía del lipedema

Y llegó el gran día. Pamela se sometió a una liposucción selectiva de tipo tumescente que, al complementarse con distintas tecnologías (PAL- power assited liposuction, ultrasonido – VASER), se obtienen mejores resultados. 

“Me sentía muy esperanzada y confiada… estaba en buenas manos. Además, la cirugía fue en un abrir y cerrar de ojos, donde el doctor Pereira y su asistente, Evelyn, están al 100% con uno”, menciona.

Por lo demás, agregó que “al principio te da miedo sentir mucho dolor, ya que, en mi caso, fue piernas y brazos al mismo tiempo. Pero no, no hay que tenerle miedo a las medias ni a las mangas, pues todo se va pasando con los días y las incisiones son muy pequeñas”, sugiere. 

La recuperación

Y pasaron los días y Pamela contaba las horas para verse sin medias. “Sólo quería que pasara pronto y ver los resultados”, sonríe. “Uno quiere ver las piernas deshinchadas en 2 días, pero esto no funciona así. Hay que dedicarse, masajear, drenar, escuchar y cumplir al pie de la letra lo que te indiquen los profesionales”. 

¿Se tienen dudas? Sí, pero hay que ser constante, y así recuerda la espera: “Tuve muchas dudas en cuanto a la recuperación, pero Nicolás siempre estuvo al pie del cañón, aclarándome todas mis dudas. De hecho, llevaba años con una inflamación horrible, entonces no podía ser extremadamente rápido”, señala. 

¿Y hoy? “Si me preguntan cómo estoy ahora, puedo decir que feliz y sin nada de dolor. Mis piernas tienen mucho mejor aspecto y ¡ahora tengo tobillo, lo había perdido! Me olvidé por completo de la inflamación de mis piernas, aunque por precaución uso medias cuando estoy mucho tiempo sentada. También cuido mi alimentación y sigo leyendo mucho sobre los avances”, menciona Pamela. 

Pamela Pinto después de la cirugía de lipedema

Empatizar con quien padece lipedema 

Enfrentarse a este diagnóstico no es fácil, especialmente porque la mayoría de las mujeres comienzan con los primeros síntomas en la adolescencia o juventud. De pronto, te vuelves retraída, te avergüenza tu cuerpo y no sabes qué hacer. “Y nadie te entiende y crees que eres una amargada. Uno pasa a estar enojada con la vida y tu entorno no comprende que simplemente no es grato tener dolor todos los días”, enfatiza.

Por otro lado, esta patología aún es algo desconocida, por lo que no todos están al tanto de las alternativas de mejora. “Yo tuve la posibilidad de operarme y eso me hace feliz. Otras personas pueden optar por masajes u otras tecnologías que alivian bastante. También está el uso de medias de compresión que pasa a ser fundamental. Sin embargo, no todos llegan a eso y tenemos que hacerlo notar y empatizar con quien lo padece”. 

Además, agrega que “el deterioro de la calidad de vida es inmenso, por eso me alegra haber conocido al doctor Nicolás Pereira, pero no todas pueden hacerlo. No es posible que aún Fonasa y las Isapres no lo reconozcan como una enfermedad, siendo que el número de mujeres que lo padecen es alto. No hay apoyo, menos en Chile, y eso, tiene que cambiar”. 

Recommend
  • Facebook
  • Twitter
  • LinkedIN
  • Pinterest
Share